Miro por la ventana el mundo gris monótono parecía no haberse tocado, como si no hubiese sucedido nada. Como un flash que no brillo, su actuación parecía no haber servido. El silencio del ruido producido por esas miles de almas caminantes de un mundo aturdido, eran sordos al no poder escuchar su grito. Había intentado hablar pero no pudo, gritos fue lo único que se oyó, pero la pintura estaba seca ya, no se movió ni lo más mínimo. Pero siguió pidiendo auxilio, ayuda para no cometer un error, lo siguió gritando, incluso luego de haber cometido el error. Pero a ese mundo no le importo, ni lo más mínimo.
Todos los recuerdos volvieron, tal vez para darle la despedida, o para ocultar que lo que estaba viendo por la ventana, cada vez se iba haciendo más borroso, menos nítido y esos colores tenían cada vez menos saturación, se volvían grises brillosos y morían en un negro final. El mundo seguía igual…
miércoles, 2 de abril de 2008
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